El coronavirus y el progresismo: una mirada a la situación en México

Por: Carmen Suarez, Doctorando en Ciencias en Salud Colectiva de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, México. 

Mauricio Ceroni, Doctor en Geografía, docente de la Universidad de la República.

Durante los últimos 40 años México atravesó por un período de neoliberalismo profundo, lo que dejó secuelas muy severas en todos los ámbitos de la gestión pública y de vida de las personas. A partir de diciembre de 2018 comenzó la gestión del progresismo-liberal, comandado por  “Morena”, el cual ha llevado a cabo una reconfiguración de la política pública en todas las áreas del gobierno.


Específicamente en materia de salud se está reformando todo el sistema, con la finalidad de garantizar el derecho a la salud. Una de las acciones más importantes fue la creación, en enero de este año (2020), del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), el cual se fundamenta en el principio de acceso universal. Empero la llegada del coronavirus evidenció que el sistema de salud de este país es aún muy vulnerable, ya que los servicios que ofrece continúan siendo deficientes, tanto en calidad como cantidad, y sigue estando altamente privatizado.

Para combatir esta epidemia el presidente comandó a un equipo liderado por el Dr. Hugo López Gatell, cuya estrategia consideramos que se basó en tres pilares fundamentales: la  comunicativa, el fortalecimiento del sistema de salud y el análisis científico. 

Dentro de la estrategia comunicacional existen tres herramientas principales, la primera se refiere a una conferencia de prensa diaria, donde se presenta el informe técnico sobre el avance de la pandemia en el mundo, en América y en México. La segunda corresponde a la elaboración de un sitio web, en el que se ha registrado una vasta información al respecto, desde los comunicados oficiales, aspectos específicos del virus, artículos científicos,  bases de datos de los casos existentes y un sistema de información geográfica a escala municipal que permite espacializar la pandemia.  Por último, la tercera que consiste en una serie de aplicaciones y un chatbot, las cuales  ayudan al diagnóstico oportuno de la enfermedad y a localizar el centro de salud covid-19 más cercano y con disponibilidad de atención, especialmente en la Ciudad de México.

Respecto a la estrategia sobre el fortalecimiento del sistema de salud, se han preparado hospitales específicos para enfermos de coronavirus, los cuales se han abastecido con ventiladores, cubre bocas, material médico  y abrieron un llamado para contratar profesionales de la salud. Además se estableció un convenio con el sistema privado para liberar la congestión del sistema público y disponer de mayor número de camas.

Finalmente sobre  la estrategia científica, México aplica el modelo de Vigilancia Centinela de la Infección Respiratoria Aguda Grave (IRAG), el cual inició en el año 2006 y se puso a prueba durante epidemia “Influenza h1n1” en el 2009, donde México fue uno de los epicentros. Este modelo permite estimar más allá de los casos confirmados, ya  que en una pandemia o epidemia existen generalmente más casos de los registrados, debido a que no todos los sujetos se realizan los exámenes para confirmar el padecimiento de la enfermedad. De tal manera que  se puede  tener una aproximación más precisa de la totalidad de los posibles casos existentes. A esto se agrega que un equipo multidisciplinario elaboró modelos del comportamiento de la pandemia del covid-19 en México, con la intención de tener un escenario más exacto sobre la evolución de la misma. 

Por último es importante resaltar que las políticas de la salud implementadas por los gobiernos de todos los países para enfrentar el coronavirus, han tenido un impacto directo sobre el funcionamiento de la economía capitalista. Esta contradicción salud-capital manifiesta la crisis civilizatoria por la que estamos atravesando. Particularmente en México ésta se expresa en que este mes de junio, con la curva epidémica en su máxima altura, sobre todo en el valle de México, se va reactivar la economía bajo la llamada  “nueva normalidad”, entre otros aspectos, por la presión de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), la cual representa la concentración de la riqueza nacional, con más de 30 mil empresarios y por la fragilidad del mercado laboral informal, que necesita la reactivación económica.  

Por tanto el escenario está abierto y no se sabe que va suceder, lo que sí está claro es que el discurso del presidente se centra en reactivar la economía con un fuerte estímulo al consumo de los más afectados, las clases bajas y medias. Esto evidencia la fragilidad ideológica del progresismo, el cual una vez más ejecuta una política para mejorar los salarios, sin acompañarla de otra centrada en el cambio cultural. Por lo que no nos extrañaría que el futuro ocurra lo mismo que en los otros países de la región, en los que las capas bajas y medias accedieron a mayores bienes de consumo y después se terminen identificando con los intereses de las clases dominantes.