Wilson: bitácora de una vida que se niega a morir

Roberto Saban,  para el programa “De fogón en fogón”, de Buenos Aires, hace una  entrevista telefónica a Jair Krischke. a propósito de la  36° edición del Premio de Derechos Humanos al Periodismo. 

- ¿Dónde te encuentras?

- Estoy en Porto Alegre

- ¿Cerca de la Avda. Andrade, en el centro?

- Sí exactamente. Nuestra oficina está aquí en lo que los brasileños llamamos “esquina democrática”. Así se llama porque aquí se realizan los actos de los partidos políticos, de sindicatos, organizaciones sociales. Los actos y las manifestaciones se hacen en esta esquina.

- ¿Eres el presidente del Movimiento de Justicia y Derechos Humanos de Brasil?

- Si señor, nuestra organización es la más antigua de derechos humanos en Brasil. Te cuento la historia: Tuvimos un largo período de acción muy muy discreta durante la dictadura. Después, al final del decreto número 5, decidimos presentarnos públicamente.

Desde 1964, cuando el golpe en Brasil, un grupo de hombres y mujeres democráticos nos decidimos a ayudar a los perseguidos por la dictadura. Los ayudamos a salir del Brasil, especialmente mandándolos al Uruguay.

Después fue al revés. A partir del 76 sacábamos gente perseguida en Uruguay, Chile y Argentina. Al fin y al cabo, refugiamos cerca de 2.000 personas en aquellos años. Eran uruguayos y argentinos que ayudábamos a escapar a través de Brasil. También chilenos y paraguayos. Años donde cualquiera podía caer en cana sin ninguna fundamentación, sin derecho a un abogado, sin que la familia supiera.

En un momento decidimos presentarnos públicamente, fuimos muy vigilados, pero hicimos nuestro trabajo. Ahora en el mes de mayo cumplimos 40 años de vida totalmente oficial. Algunos compañeros nos dicen “actuaron muchísimos años clandestinamente” yo digo: no señor, eran los que estaban en el poder los clandestinos. No nosotros. Entonces tenemos 40 años de vida institucional y pública y otros tantos de vida discreta.

- Hablas muy bien el español, al punto que  casi ni se nota tu origen lusoparlante. ¿Cómo es que hablas tan bien en español?

- Sabes que en la vida nunca una desgracia es total, siempre hay algo que al cabo te ayuda en el fondo. Tuve que andar por otras playas y convivir con los compañeros de habla hispana.

Esto es lo que me hizo aprender la lengua rioplatense.  Esto fue lo que las dictaduras me regalaron. Formé parte de aquel grupo de intelectuales y de muchos brasileños que fueron al Uruguay en los años 60.

- ¿Tú estabas en ese grupo? Recuerdo que tenían una librería en la calle 18 de julio y Rio Negro

- Si, yo en verdad circulaba, iba y venía. Conocía a casi todos ellos. Gente de muchísima calidad.

- ¿Recuerdas los nombres de algunos de ellos?

- Paulo Schilling, pero muchos otros más, no voy a mencionar a todos. La gente de João Goulart era gente ejemplar. En sus ministerios había de lo mejor de la inteligencia brasileña.

En todos los sectores tenían gente muy calificada. Después,  desde el Uruguay se fueron yendo para Francia, para Estados Unidos e Inglaterra. Casi todos fueron profesores en las universidades más distinguidas del mundo. João Goulart logró organizar ministerios de altísima calidad. Casi todos ellos en esos momentos estaban alrededor de esa librería y de algunas otras actividades intelectuales en Montevideo. Era en verdad gente muy distinguida.

Queríamos aprovechar la oportunidad para preguntarte y anunciar la premiación que se le ha hecho al libro “WILSON, BITÁCORA DE UNA LUCHA” escrito por su hijo Juan Raúl Ferreira y Luis Vignolo. ¿Cómo llega este libro a tus manos y qué premio recibirán los autores en Porto Alegre?

- Bueno, empezamos por el premio. Nosotros en el Movimiento de Justicia y Derechos Humanos, junto con nuestro Colegio de Abogados, hace treinta y seis años instauramos el premio de derechos humanos al periodismo. Apoyados por la Asociación de los Reporteros Gráficos de Brasil en Río Grande do Sul. Pero desde hace 36 años organizamos premios en varias categorías: radio, televisión, documentales, prensa gráfica. En fin, son varias categorías, también en el área académica para estudiantes de periodismo. Creamos una categoría que llamamos “reportaje”.

Este año, estando ahí en Montevideo, adonde fui por las elecciones y para dar una conferencia, tuve contacto con el libro y me encantó. Lo presenté aquí a mis compañeros del Movimiento y del Colegio de Abogados y por la calidad del libro decidimos entonces que sería una gran oportunidad de premiarlo.  Es un texto importante, muy bien elaborado, de una lectura tranquila, fácil. Cada página que pasa te va encantando cada vez más.

La otra razón es cómo está organizado el libro. Está muy bien.

El contenido es la historia de Ferreira Aldunate. Es la historia de un político, sí es verdad, pero ahí está la historia de nuestra Latinoamérica, especialmente del Cono Sur.

Fue una de las figuras centrales de la historia. Se va demostrando que Wilson tenía un proyecto muy sólido, un proyecto de país respecto de la región.

Es por todo esto y por la calidad del libro que estamos premiándolo.

Vale la pena y vamos a intentar publicarlo en portugués. Aquí en Rio Grande do Sul no hay mucha dificultad con el idioma, la gente es capaz de leer en español, pero no en el resto de Brasil. Por eso estamos pensando, junto a una editora, en la posibilidad de traducirlo y publicarlo en portugués.

Es como te comentaba, es la historia reciente del Uruguay, pero importa a todos los países de América Latina.

- ¿Tu conociste a Wilson? ¿Te cruzaste alguna vez con él?

- Sí señor, tuve el gusto de conocerlo y a Juan Raúl también. Hay un hecho, que puede ser del interés de ustedes.

Wilson estuvo en Brasil, acá en Porto Alegre. Organizamos una conferencia en la Asamblea Legislativa para que sus compañeros de la actividad política pudieran venir. Estamos muy cerquita de Montevideo, era para ayudar a empezar con un trabajo político para la redemocratización del Uruguay.

Wilson estuvo con nosotros unos 3 días en 1982, luego vuelve a Uruguay, cae preso, ustedes conocen como siguió la historia. 

Un año después o un año y medio después, logramos tener acceso a un relatorio del entonces Cónsul de Uruguay en Porto Alegre que hacía un relato completo y total de todas las actividades que Wilson había realizado. Con quién habló, dónde estuvo y reproducía los diálogos entre comillas, lo que evidenciaba que había una escucha ambiental, estaba todo pinchado.

- Había micrófonos por todos lados

- Sí, es impresionante, eran diálogos completos: quién dice qué cosa, un monitoreo completo. Al final decía “y por último informo que quien llevaba a Wilson era el Doctor tal y tal con un auto Alfa Romeo, matrícula tal, miembro del Partido Comunista Brasilero “

Nosotros juntamos todos estos informes, para nosotros esto es muy importante por la razón de que el Gobernador de Rio Grande do Sul de ese entonces, Amaral de Souza, había mandado quemar todos los documentos, destruyendo los archivos de la policía política. Lo hizo públicamente, llamó a la prensa, que filmó y fotografió todo.

Bueno, este documento del señor Cónsul del Uruguay en Porto Alegre fue uno de los que fueron quemados. ¿No es impresionante?

- Jair, ¿y cómo es que se salva este documento entonces?

- Lo que pasó en verdad fue que se llevaron los papeles para quemar, sí, pero antes los microfilmaron. En los archivos de la policía política nuestra había anotaciones posteriores a la quema. Lo que nos prueba, además, que la quema fue una farsa.

Esto es la evidencia que los aparatos represivos de Brasil y Uruguay trabajaban de una manera coordinada y muy bien. Sin la colaboración del aparato brasilero, cómo iba a ser posible que este señor Cónsul tuviera acceso a estos materiales.

- Quisiera hacer una reflexión y una pregunta. Este libro “WILSON BITACORA DE UNA LUCHA” trae una enorme cantidad de nuevos datos, archivos desclasificados recientemente.

Hay muchísimos libros escritos sobre Wilson, pero este trae nuevas desclasificaciones de documentos. La pregunta que yo te hago es: ¿la recuperación de la memoria, con nuevas apariciones de documentos, archivos, fotos, etcétera, es un camino de nunca acabar?

- Sí, es lamentable, pero tanto en Uruguay como en Brasil nunca se abrieron los archivos militares ni los archivos de la policía política. Nosotros colaboramos con este libro, hay una cantidad de documentos que aportamos de nuestros archivos.

Aquí estamos siempre muy atentos y en nuestra organización tenemos uno de los archivos más completos de la “Operación Cóndor”.

Tenemos documentos donde se prueba el monitoreo que padecían los políticos uruguayos en territorio brasileño y también documentos que salían de la Embajada de Brasil en Montevideo. Cantidad de cables diarios que la Embajada del Brasil enviaba al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Nosotros necesitaríamos cambiar de página. Pero para cambiar de página tenés que leerlas todas.

Pero no nos permiten leerlas, por eso nos quedamos en esto.

Se pasan diciendo “los archivos los quemamos, los destruimos”. No es verdad, los archivos nunca se destruyeron, es una regla de los Servicios.

Entonces sería importante que en democracia lográsemos acceder a todas estas informaciones y así poder construir todo un pensamiento y saber lo que realmente pasó en nuestras dictaduras.

- Jair, no sé si tú estás enterado de una plataforma que está funcionando hace más o menos un año en la Facultad de Ingeniería de Uruguay que se llama LUISA. Es una página web donde uno tiene la posibilidad de ir descifrando, interpretando partes de microfilms de los archivos que se encontraron cuando Azucena Berruti era la Ministra de Defensa del Uruguay. Ahí se encontraron con una enorme cantidad de microfilms. Muchos están borroneados, o palabras de la máquina saltadas y hacen incomprensible el texto. Este proyecto de inteligencia artificial de la Facultad de Ingeniería, está abierto al mundo para que todos ayuden a descifrar los documentos.

- Sí, sabía de este proyecto. Sabía que en ese “archivo Berruti” se encontraron cosas muy preciosas e importantes. Está buenísimo que sea la Universidad, pero la Universidad necesita para esto recursos y rápidamente. Necesita gente especializada y no veo que esto esté pasando. Esto está marchando muy despacito a mi gusto. Falta aporte financiero y de personal para poder avanzar. Es un proyecto importantísimo, sin ninguna duda.

- ¿Cuántos años tienes tu Jair?

- Cumplí 81 años.

¿Y con mucha energía para seguirla peleando?

- Yo siempre les digo a mis compañeros “yo no sé hacer otra cosa” por eso sigo investigando y trabajando todos los días.  Ahora mismo estoy en la oficina trabajando, buscando cosas y creo que es lo que me mantiene en salud física e intelectual.

- ¿Fuiste funcionario en algún gobierno o en alguna  administración?

- Yo en la vida tuve muchas culpas, fui culpable de muchas cosas, pero de esa no. Soy inocente. Nunca trabajé para ningún gobierno.

Pienso que quien trabaja con derechos humanos tiene el deber importante de enfrentarse con todos y con cualquiera. Sea de derecha, de izquierda o de centro. Nuestra misión ante los gobiernos es presentar interrogantes.No podemos participar de gobiernos, tenemos que estar del otro lado, cuestionando.

Por eso, esa culpa yo no la tengo. Soy inocente.*