Pronostican el final del milagro portugués y la derecha se afila los dientes

Escribe. Gabriel Arméndez

Parafraseando al “Manifiesto Comunista”, pero desde sus antípodas, podría decirse que “un fantasma recorre Europa”, salvo que se trata del fascismo, disfrazado o no, en sus diversas maneras de ganar espacio  e incorporarse a la vida política con documentos democráticos. ¿Acaso Hitler no hizo lo mismo?

Una rápida mirada permite corroborar que en Alemania, después de 80 años, los nazis han retornado a las bancas en el Bundestag (Parlamento) al igual que en Francia e Italia, Noruega, Hungría, Ucrania y Chequia la derecha reaccionaria, prácticamente gobierna y su avance es fuerte y decidido. 

Portugal y su “milagro” no están fuera de ese foco restaurador de la derecha y haciendo su juego movieron fichas el pasado 8 de agosto, fecha para la cual organizaron un encuentro continental en Lisboa. 

La conferencia organizada por Nova Ordem Social, un movimiento que tiene como lema "los portugueses primero" y que defiende "la reconquista de la patria y expulsión de los invasores", liderado por Mário Machado, rostro de la extrema derecha neonazi portuguesa, aunque no contó con difusión internacional –porque no se quiso que la tuviera- marcó un hito importante, ya que en Portugal, esa derecha  no tiene, hasta ahora, representación con respaldo del voto popular. En efecto, el Partido Nacional Renovador apenas obtuvo el 0,5 % de los votos en las elecciones legislativas de 2015, pero aunque la extrema derecha aún no está presente en las instituciones tiene objetivos diseñados para llegar al Parlamento,  acordes con el plan general que se viene desarrollando a nivel global. 

La realización de esta conferencia nacionalista contó con el apoyo de organizaciones de derecha del resto de Europa y con la asistencia de sus más destacados líderes, pero aun así se intentó que, por lo menos la convocatoria y la inauguración, no tuvieran mayor difusión y se jugó con desencuentros programados de día, hora y lugar, para evitar la presencia de los medios y las manifestaciones populares de rechazo. 

Pese al intento, varios miles de personas, “no tantos como era de desear” opinaron algunos de los convocantes,  salieron a las calles de Lisboa respondiendo a la convocatoria coordinada por el Frente Unitario Antifascista, protestando  “contra el fascismo y el racismo”, y en rechazo a la conferencia, entonando consignas como "Fascismo nunca mais" y el "Bela Ciao", de los partisanos durante la II Guerra Mundial. Pero, mientras los manifestantes marchaban por el centro de Lisboa, la conferencia de extrema derecha se celebraba en otra zona de la ciudad envuelta en un halo de secretismo.

Finalmente se celebró en el Hotel Sana de Lisboa, donde acudieron algo más de medio centenar de personas para seguir la conferencia, en la que estuvo presente entre otros notorios  el ex falangista español Josele Sánchez.

Estos avances de la derecha se plantean en un país en el que, pese a todas las presiones y dificultades que se le han presentado y aún se presentan, ha logrado consolidar en el plano político un acuerdo que, en términos generales, ha funcionado

El gobierno socialista de Antònio Costa ha conseguido importantes logros desde 2015 respaldado por  dicha alianza alcanzando un crecimiento económico del 2,1%, un déficit del 0,5 % del PIB y un desempleo que roza el 6 %. Se actualizaron salarios y pensiones y se frenaron las privatizaciones. La 'troika' –que también está presente aquí- llegó a hablar del "milagro" portugués.

Hicieron su aporte para la realización de este suceso el “Bloco de Esquerda”,  el Partido Comunista Portugués, y los Verdes que no quisieron entrar en el Ejecutivo y la alianza se ha limitado a dar apoyo parlamentario a cambio del cumplimiento del pacto. Para ello, los socialistas dejaron de lado sus reticencias  ante medidas que no compartían totalmente en tanto que sus aliados cedieron ante temas de rigor constitucional a veces y de táctica en política exterior en otras. 

Pero en todo esto hay un ingrediente que ha amalgamado este funcionamiento singular y es el estilo de confianza, de dar la cara, de dialogar o disentir en forma franca y no caer en las maniobra arteras. Hasta ahora al menos ha sido así, pero junto con la aparición envalentonada de la derecha, coinciden temas controversiales entre el Bloque y el gobierno.

Por ejemplo el primer ministro negoció la reforma laboral con la derecha en tanto que el PSD se abstuvo y así salió adelante la nueva normativa pese a los votos en contra de la izquierda. La reforma tampoco contó con el beneplácito de los sindicatos que le hicieron saber a Costa que pueden llegar a romper el acuerdo social firmado anteriormente. "Si es bueno para los patrones, no puede ser bueno para los trabajadores", dijo el secretario general del PCP, Jerónimo de Sousa. 

El Bloco, los comunistas y los Verdes aspiraban a poner punto final a la reforma laboral implantada por el Gobierno socialdemócrata del PSD durante los años que Portugal estuvo bajo el  imperio de la Troika (2011-2014). 

Costa tampoco contó con sus aliados en una de las mayores crisis por las que ha pasado el Gobierno socialista como lo fue el reconocimiento de los años de congelación de las carreras de los profesores.

Estas disidencias, las primeras de gravedad, se han dado justo cuando se acercan las nuevas elecciones que serán en octubre de 2019 y todas las encuestas apuntan a que Costa será reelegido presidente. Pero no está tan claro qué aliados preferirá para esta nueva etapa aunque las evidencias parecen indicar que buscará  gobernar sin apoyarse en sus socios actuales. Por lo menos no con todos ellos.

Desde el año pasado viene admitiendo en diversas declaraciones que las diferencias con sus aliados "difícilmente pueden ser ignoradas"

"Da para ser amigos, pero no para boda", llegó a decir Costa. Y la derecha se apresta a celebrar la separación y por eso se prepara para convertir a Portugal en un objetivo estratégico. En cambio, no está claro si la izquierda de Europa y de Portugal en particular piensa lo mismo.