Dos parlamentarios del opositor Partido Democrático de los Pueblos en Turquía recorren América del Sur

Escribe: Garabed Arakelian

                            

GARÓ PAYLAN                                                EBRU GUNAY

El intenso asedio que por distintas vías practican los representantes, no solo diplomáticos,  de Turquía y Azerbeidjan sobre los países de América Latina – en particular en el Río de la Plata-  tendrá su contrapartida a partir de la semana que se inicia el 12 de agosto con el arribo de una delegación de parlamentarios turcos integrantes de la oposición al régimen de Erdogan.    

Se trata de la doctora Ebru Günay, con maestría en Derechos Humanos -defensora del legendario dirigente kurdo Abdullah Öcalan, razón por la cual fue detenida y permaneció encarcelada durante cinco años- que concurre junto con Garó Paylan, diputado de origen armenio, ambos electos por el Partido Democrático de los Pueblos, la mayor organización política opositora. 

El presidente turco, Erdoğan, instalado en el poder desde el 2000, practica un liderazgo  autoritario que frecuentemente colisiona con el estado de derecho. La abolición de la libertad de prensa y la creciente cantidad de detenidos por expresar críticas a su conducción ha generado un fuerte resentimiento en amplias capas de la población. Las relaciones con la Unión Europea se han venido deteriorando y el choque de egolatrías entre Trump y Erdogan es solamente un dato anecdótico en el tema central: el económico y la geopolítica. Por esta razón, el presidente turco ha vuelto su mirada hacia América Latina. En particular, le interesan países como Brasil y México, que son los socios comerciales más destacados que tiene en la región. Y si bien ya ha firmado un Tratado de Libre Comercio con Chile sostiene un interés manifiesto en hacerlo con otros países. 

Argentina y Uruguay son dos perlas codiciadas por la diplomacia turca ya que ambas albergan las colectividades armenias más activas y denunciantes del negacionismo que practica el estado turco al rechazar la existencia del genocidio cometido. Desde el Río de la Plata y proyectándose al resto del planeta se han hecho las denuncias más contundentes en el plano legal, histórico y de los derechos humanos acerca de dicho acto de lesa humanidad. 

 Pese a la abrumadora realidad de que los intereses y la fortaleza dineraria marcan el devenir de la historia, la ética y los principios  emergen siempre en la voz de los que reclaman libertad, justicia y verdad y eso incomoda tremendamente al mandatario turco que ve lastimada su integridad de aspirante imperial. Particularmente Uruguay, país pionero, para orgullo de su pueblo y autoridades, en ser el primer país en reconocer el genocidio cometido por el régimen turco-otomano- es un objetivo tentador. El intento de doblegar esa actitud hasta ahora ha fracasado y cuando Erdogan quiso visitar Uruguay e intentó imponer sus exigencias de seguridad, reemplazando a los efectivos uruguayos por los integrantes de su guardia así como la presencia de sus jauría de cien perros, desde la Cancillería le dijeron “nones”. 

Pero no todos son fracasos, también apuntan tantos a favor. El más reciente es 

haber logrado que el departamento de Armenia, en Colombia, que había reconocido la existencia del genocidio cometido, anulara esa decisión luego que los gobernantes de ese lugar, con sus respectivas parejas, viajaran a Turquía -con todos los gastos pagos a fin de evitar erogaciones al erario municipal- respondiendo a la invitación de una agencia especializada, y pasaran dos semanas de riguroso estudio sobre la historia del país.  

También tras mucha insistencia –un empecinamiento de varios miles de dólares- han logrado que la camiseta de River (argentino) lleve el logo de la línea aérea del estado turco. Por su parte también insisten con el Ministerio de Turismo en Uruguay, para firmar un convenio con la misma empresa. Esa misma que transportará a los dos diputados opositores cuando inicien desde Buenos Aires su periplo por estas tierras del sur, visitando Argentina, Uruguay, Chile y Brasil.  

El Partido Democrático de los Pueblos aboga por la integración de los numerosos pueblos que conformaron el Imperio Otomano y que en la actualidad ven recortada, cuestionada su identidad y sus derechos, al ser objeto de segregación. Precisamente la abogada Ebru Gunay es una activa y eficaz  militante por el reconocimiento de esos principios.También lo es Paylan, un diputado que se ha atrevido a hablar en idioma armenio en el recinto parlamentario turco, reivindicando el idioma de uno de los pueblos más antiguos pobladores de Turquía y al exponer en sus numerosas intervenciones, fotos y documentos del genocidio cometido instando a su reconocimiento por parte del cuerpo legislativo. 

Obviamente no eso solamente lo que estos dos dirigentes políticos abarcan en su quehacer parlamentario ya que los problemas sociales y la lucha de clases están presentes bajo diversas formas en su actividad. Se trata entonces de una visita interesante por lo que puede aportar que traerá una imagen real que las agencias de viaje no difunden, pero necesaria para el conocimiento de un país con los pueblos que la integran con sus peculiaridades.