Escribe Griselda Leal Rovira
De sobra sabemos que el mundo en que vivimos está muy lejos de ser el ideal.
¿Pero qué tal lejos está desde una mirada objetiva de un ser que venga de otro planeta de una sociedad cercana a la perfección?.
Teniendo una perspectiva de los últimos 2000 años, podemos ver que la violencia ha sido la característica dominante de la sociedad terrestre.
Guerras permanentes y constantes entre grupos rivales por el dominio de territorios y el robo de las riquezas conquistadas por pueblos dedicados al trabajo y la creatividad.
Avasallamiento de ciudades y poblaciones por el botín de guerra de parte de los soldados que cumplían órdenes de reyes y señores, que sentados en su trono esperaban la recompensa para sus arcas y dominios.
La estupidez de los de abajo, dejándose matar para satisfacer a los mandamás. Familias de parásitos que crearon historias basadas en supuestos antepasados dioses sagrados y omnipotentes.
Las iglesias, confabuladas, jugando un papel fundamental, manipulando con el miedo y la ignorancia del castigo en otra vida, creando víctimas, sobre todo mujeres y niños que eran privados de sus derechos como seres humanos libres. La esclavitud en todas sus formas ha sido otra perla de este collar para cerrar la opresión de las mayorías.
Y por sobre todas las cosas la mentira, la mentira como instrumento oficializado, indiscutido y penando a quienes intenten tener libre pensamiento.
Pero demos una mirada al mundo de hoy, siglo XXI. ¿Ha cambiado.?
Ha corrido mucha agua bajo los puentes y no podemos decir que no haya habido avances, aunque es evidente que nos caracteriza una ola de avances y retrocesos en nuestra geo política que nos arrastra fuertemente hacia un lado y otro.
Luego del horror de lo que fue la segunda guerra mundial, el mundo, o por lo menos occidente que es lo mas cercano que tenemos, tuvo un período de reacomodo con aparente buenas intenciones. Se formaron organismos internacionales con la santa intención de poner reglas de juego en favor de la paz y del buen convivir de los habitantes del planeta.
¿ Pero todo fueron buenas intenciones.?
Escarbando un poco mas a fondo nos damos cuenta que quienes propiciaron estos grupos, en su mayoría han sido familias de multimillonarios que con una fachada de seriedad y buenas intenciones, sutilmente han venido manejando los hilos de manera de dictar leyes que favorecieran a unos pocos, es decir, a ellos y su entorno.
Quien no lo crea sólo debe profundizar y ver cuál ha sido el resultado: cada vez una mayor cantidad de riquezas acumuladas en pocas manos, mientras millones de seres humanos viven en la mas absoluta miseria, en un mundo donde la comida sería suficiente para alimentar correctamente a todos, pero se desperdicia en aras de la codicia de unos pocos.
Si este ser de otro planeta que observa nuestro mundo con buenas intenciones se da cuenta, por ejemplo, que en todas o casi todas las ciudades viven personas, incluso familias enteras en la calle, es decir sin una vivienda donde resguardarse, mientras por otra parte en esas mismas ciudades hay miles de viviendas que en aras de la propiedad privada pasan años desocupadas mientras sus dueños disfrutan del buen vivir o simplemente murieron.
También se puede preguntar por qué razón existen tantas fronteras, que no sólo dividen los territorios sino que además sirven para enfrentar unos pueblos contra otros, formándose entre otras cosas miles o millones de grupos de personas que emigran de una región a otra corridos por la miseria, la violencia o la guerra, en largas caminatas o en precarias embarcaciones, en un mundo donde lo que sobran son medios de transporte.
Guerras creadas por gobiernos poderosos contra otros menos poderosos pero que tienen riquezas naturales codiciadas por los primeros, ante la mirada del resto del mundo que hace poco o nada para evitarlo.
Este ser también puede observar que infinidad de hombres y mujeres trabajan de sol a sol para ganar un mísero salario, que en ocasiones no le alcanza para alimentar a sus hijos, mientras otros llevan una vida regalada favorecidos por la buena suerte.
Si este personaje agudiza su observación podrá ver que existe un sistema, al que llamamos democracia, que en la teoría es lo mejor de que disponemos, pero al estar manipulado por los dueños del dinero, que entre otras cosas manejan hábilmente los grandes medios de comunicación, sacan una gran ventaja “comprando” conciencias o tentando con beneficios económicos que a la postre son una mentira.
Pienso que estamos viviendo un período de retroceso, de momento da la impresión que nos van ganando los oligarcas, los billonarios y los ultraderechistas quienes están teniendo una autoestima muy alta y lo triste es que mucha gente les cree.
Pero la ola va y viene, no debemos dormirnos y seguiremos luchando como lo hemos estado haciendo hasta ahora y lo importante es tener autocrítica para no volver a repetir los errores que se han cometido.
Este personaje bien intencionado, habría se sentir una gran impotencia y mucho dolor, similar al que sentimos nosotros, los que para bien o para mal, vemos las cosas de esta manera.