Elecciones en El Salvador y triunfo de un outsider estilo Macrón obligan a la izquierda e incluso al progresismo a realizar severa autocrítica

Escribe: Gustavo González

Nayib Bukele fue proclamado triunfador de las recientes elecciones presidenciales en El Salvador. Rompe de esta forma el bipartidismo histórico que ostentaban el partido ARENA (derecha) y el FMLN (izquierda), y  presentándose como “la novedad”, arrasó en primera vuelta con el 54% de los votos.

Por su parte Arena logró el 34% y el FMLN un lamentable 13%.

Pero: ¿Quién es Bukele???

Es un joven y exitoso empresario que tuvo un muy buen desempeño al frente de la  Alcaldía de San Salvador a la cual había llegado como candidato del FMLN. Pasado un año de su ejercicio en dicho cargo comenzó a tener diferencias con el FMLN, hasta llegar a la ruptura con el mismo.

A partir de allí comenzó una campaña muy bien estructurada en las redes sociales con el claro objetivo de ganar primeramente a la juventud y a todo el descontento de los votantes del FMLN.

Sus consignas centrales de campaña fueron: “soy el hombre del cambio real”, “basta de corrupción tanto del FMLN como de ARENA”, “no tengo programa político, mi programa es la honestidad”.

Intentó crear un nuevo Partido y al inscribirlo la Corte Electoral no se lo autorizó por acuerdos del FMLN y ARENA, lo cual hace crecer su popularidad, “no me quieren porque me tienen miedo”. Frente a esta situación “GANA” un partido resultado de  una escisión de ARENA, y por ende también de derecha, le ofrece el lema. Acepta sin discutir y triunfa.

La gran derrota fue para el FMLN, partido que fue totalmente incapaz de conducir el país y sus acuerdos para nada claros con la derecha llevaron al descreimiento de su base social, además salpicados por hechos de corrupción igual que ARENA.

Bukele se puede decir lo que algunos analistas que lo llaman el “outsider”de la política, en realidad Bukele es de derecha y se podría decir, salvando las distancias, que es el nuevo Macrón Salvadoreño.

El FMLN en vez de producir cambios profundos optó por coquetear en acuerdos con la derecha y el final fue el por todos esperado, el gran derrotado de estas elecciones, que por su parte le costará mucho recomponerse.

Sin dudas que el resultado, ocasionará cambios nada alentadores para la región. Bukele no tiene mayorías parlamentarias ya que las elecciones de diputados se produjeron en marzo del año pasado donde Bukele aún no tenía partido. Por lo tanto deberá negociar con la derecha política para lo que intente hacer.

Esto es producto de otro gobierno progresista que no va a los cambios profundos, que intenta administrar al estado burgués y sus arcas, sin tocar los intereses de fondo de la gran burguesía.

Alejamiento de su base, burocratización y acuerdos espurios recogen estos resultados. Cuestión que debe de llevar a una reflexión profunda de la izquierda toda.