
Griselda Leal Rovira
No hay dudas, ¡¡¡estamos en la tercera guerra mundial!!!
La tan real, la cruel, distinta, la que nos puede llevar al borde de la extinción.
Finalizada la segunda, en 1945, tuvimos un paréntesis de “buenas intenciones”, por parte de la OEA y otros organismos, que se denominó Guerra Fría, pero no fue tan fría.
Ya entre 1950 y 1953 se llevó a cabo la guerra de Corea, al norte China y la URSS contra Corea del Sur, apoyada por la ONU y liderada por Estados Unidos, la que dejó un saldo de 3 millones de muertos.
A lo largo y ancho del planeta no ha habido un sólo día sin enfrentamientos armados en algún lugar del mundo, parece estar en la esencia bélica del ser humano.
Estados Unidos desde su inicio ha tenido conflictos, primero con los nativos, originarios de esas tierras a los que atacó sin piedad, luego México al que le robó gran extensión de su territorio, la guerra civil por la liberación de los esclavos, el avasallamiento de los países de Centroamérica denominados “repúblicas bananeras” apoyando las peores dictaduras, hoy ocupan directamente Puerto Rico, las islas Vírgenes del mar Caribe, Guam y las islas Marinas del norte del Océano Pacífico y Samoa Americana en el Pacífico Sur.
A nuestra región llegaron más tarde y nos tocó el Plan Cóndor, con decenas de miles de presos, torturados, asesinados y desaparecidos, dictaduras militares implantando un sistema que seguimos teniendo con la derecha imponiéndose a través de embajadas y medios de comunicación masivos.
La pobre Cuba es un capítulo aparte, lleva más de 60 años bloqueada, acosada, subsistiendo como puede y el último capítulo ha sido Venezuela con el secuestro insólito del presidente Maduro y su esposa y la presidenta actual entre la espada y la pared a merced del saqueo del petróleo y otros bienes.
Pero como su avaricia no tiene límites continuaron en Medio Oriente. Utilizaron el atentado de falsa bandera de las Torres Gemelas como pretexto para invadir Irak, luego Libia, Siria, Yemen, Afganistán... aunque con algunos reinados hicieron acuerdos, por ejemplo, con Arabia Saudita a quién le ofrecieron protección a cambio de comercializar el petróleo en dólares, creando el petrodólar cuando se le acabó la reserva de oro a la Reserva Federal, con el que compraron armas, bienes y hasta conciencias.
Pero los imperios, por poderosos que sean tienen un ciclo, nacen, se desarrollan y luego viene la caída. En esta etapa está Estados Unidos y cuando está acorralado se pone más peligroso, sobre todo teniendo un presidente arrogante, soberbio y totalmente fuera de la realidad, convencido de ser el dueño del mundo.
Su deuda externa es la mayor del planeta, se cuenta por varios miles de billones de dólares. Mientras gastaban en guerras, armamentos, bases militares, más de 800 en todo el mundo, y tecnología para espiar al “enemigo”, el país se iba deteriorando y China en silencio iba creciendo.
Vivimos con la idea de una China superproblada, atrasada y que limitaba a las parejas a tener un solo hijo, pero un día descubrimos un país súper desarrollado, que comercia sus productos a casi todo el mundo y que el nivel económico de la población va creciendo.
Así llegamos al año 2026 tras dos años del genocidio en Gaza por parte de Israel, horrendo ¡tremendo!... algo que nos cuesta entender. Un Israel empoderado, soberbio, montado en una ridícula historia de mandato divino, apoyado por Estados Unidos, aunque no está claro quién mandata a quién y que no paran en su propósito de apoderarse de más territorios, destruyendo vidas y ciudades enteras que llevaron muchísimos años en construir.
Pero se metieron con Irán, y el tema es que Irán no es lo mismo que lo anterior, por años se han estado preparando para lo que podía venir, a pesar de eso los tomaron por sorpresa al asesinar al Ayatolá y su familia y el colmo de la crueldad es que el propio imperialismo yankee asesinó con dos misiles separados por 40 minutos a 180 niñas, niños y docentes de un instituto de enseñanza.
Pero todo tiene su vuelta, todo tiene su fin. Esto va para rato, imposible prever el final, -ya se ha dicho-, una guerra se sabe cuándo comienza y no cuándo se termina. Lo que sí sabemos es que éste es un momento de cambios de la humanidad, el mundo ya no será como era, Estados Unidos ya no es el mandamás del planeta, está surgiendo un mundo multipolar.