Congreso Laborista en Liverpool

En el oleaje provocado por el Brexit  el giro a la izquierda procura consolidarse

Escribe Eduardo Aparicio

Todos quienes piensan  y siente desde la izquierda deben reservar una mirada atenta e interesada sobres el Congreso del Partido Laborista que se desarrolló del 23 al 26 de septiembre en Liverpool, antiguo bastión de la clase obrera británica y cuna de los Beatles.

El laborismo bajo la conducción de Jimmy Corbyn procura  consolidar un giro a la izquierda,  claro está que se trata de una tarea nada fácil dentro de un partido como ese; además sabemos que  no se trata del primer intento en el marco de una larga historia, donde no  han sido pocos los fracasos que recogieron las tentativas anteriores. El programa económico  adoptado en la instancia congresual es el más avanzado y con mayor entonación de izquierda de las últimas décadas del labour party. Incluye renacionalización del ferrocarril, electricidad, agua y la rebaja de las tarifas de servicios públicos, así como una nueva forma de gobierno y dirección de los mismos con participación de los poderes locales. Comprende también la creación de un nuevo impuesto a los dueños de más de una casa,  se propone relanzar la construcción de viviendas publicas, y asignar participación a los representantes de los trabajadores en la dirección y conducción de las empresas con participación estatal En este marco se detaca la pretensión de  obligar  a las grandes empresas a transferir el 10% de su capital  a sus empleados en el término de una década.

 El Congreso estuvo surcado por fuertes tensiones que expresan las contradicciones que se dan en el seno de esta formación política. Una organización que, asombrosamente, aún conserva un carácter de masas: cuenta con 550 mil afiliados -representados por sus delegados-y mantiene una relación privilegiada con los sindicatos que lo integran.

El desenlace para la consolidación de un vuelco a la izquierda estuvo lejos de  dirimirse en esta instancia, donde dos cuestiones figuran entre las más importantes: la salida de la Unión Europea –conocida como “el Brexit-  y el tema del antisemitismo; dos asuntos que  desde hace varios meses han tenido  al rojo vivo la interna .

Según la crónica de Liberation (Francia), en un intervalo sobre los muelles  (dockers) de Liverpool, Corbyn  mantuvo uno de su intercambios  con Jean Luc Melanchon, líder de la “Francia Insumisa”, agrupamiento de la izquierda gala que encabeza la oposición a Macron. Lo llamativo y fue  que  eligieron como idioma  de comunicación el español, lengua que ambas figuras del socialismo europeo manejan fluidamente por haber estado marcado por la realidades políticas y sociales de dicho continente. Melanchon tiene una gran sintonía con América Latina, a pesar de que cuando pasó por Montevideo la dirigencia frenteamplista le prestó poca importancia, entonces cerremos la anécdota: ambos hablaron en nuestro idioma, de la crisis europea y de política internacional; Melanchon, fue terminante en su apreciación sosteniendo “… con Corbyn comienza una nueva historia”.

En el Norte y el Sur, son muchos quienes se preguntan sobre la veracidad de afirmación del francés. Distintos analistas especulan considerando que el caos del Brexit puede llevar a Jeremy Corbyn al gobierno de Gran Bretaña.

La primer Ministro Teresa Mayse ha encontrado con grandes dificultades a la  hora de negociar e instrumentar la salida de la Unión Europea. Por ejemplo el jueves 13 de setiembre sufrió un muy fuerte revés en la Conferencia informal de Salzburgo. En parte la apuesta  política de Corbyn es que estos fracasos obliguen a un llamado a elecciones anticipadas.

Pero el ala sindical, articulada con el movimiento People’s Vote (el voto del pueblo), quiere impulsar un segundo referéndum en relación con el divorcio de la UE, para lo cual cuenta en la interna  con el apoyo de muchas secciones y figuras de primera línea  que empujan esta  iniciativa, como el alcalde de Londres, Sadiq Khan. El Congreso debutó el domingo (23/09/18) con una gran concentración de sindicalistas que desde la calle  exigían un nuevo referéndum. La posición de Corbyn siempre fue de una notoria reticencia hacia una segunda consulta ya que su apuesta es ganar las elecciones y entonces negociar, en  mejores condiciones, la salida de la UE. Es en esa dirección es que van sus dichos ante los micrófonos de la BBCC: "nuestra preferencia va a las elecciones generales, para que luego podamos negociar nuestra futura relación con Europa”

Su discurso se apoya en una caracterización de las debilidades del gobierno May, así es que  en las mismas declaraciones  afirmó: “Este gobierno no parece demasiado sólido. Podríamos estar perfectamente encaminándonos hacia unas elecciones. Nosotros estamos preparados”.

Jeremy Corbyn viene  transformado el partido:  es el impulsor de una nueva democracia interna, por lo cual, desde el inicio del congreso fue claro y terminante en su compromiso de cumplir con lo que este decida :

"Fui elegido para mejorar la  incidencia de los miembros del partido. Así es que no me distanciaré de la decisión que se adopte y actuaré en consecuencia", declaró  al Daily Mirror en los momentos previos a la apertura del congreso.

No hay que olvidar que Corbyn hace parte de los eurocépticos de izquierda, que realizó una tibia campaña a favor de la permanencia en la UE y que, sobre todo, ha sido defensor de una posición ambigua sobre  el Brexit.  La que en parte se centra en una salida “condicionada” a pruebas, que incluirían el mantenimiento de una fuerte relación con Europa, la conservación de derechos, protección social y servicios financieros adquiridos en la UE y una política de inmigración, para promover la economía británica. Esta es una posición  que enfurece a los activistas pro europeos en general, y en particular a los que se encuentran en las filas laboristas quienes, según los sondeos de opinión, como el realizado por la consultora de YouGov, el 90% de los miembros del partido votaría  en una nueva consultar permanecer en la UE. Se explica la posición de Corbyn que debe administrar una situación compleja, donde tiene que armonizar sus posturas con una parte importante  del laborismo y sus organizaciones satélites, que son pro-europeas. Algunos piensan que un nuevo referéndum podría sumar más de un 1 millón y medio de votos al laborismo, pero que también podrían ser el catalizador de un reforzamiento de la xenofobia.

La otra espina que evocábamos al principio,  era la cuestión del antisemitismo ya que  el Partido Laborista ha estado sacudido en los últimos meses  por un debate concerniente a este asunto, que emergió a raíz de la reticencia del partido a adoptar la definición completa del antisemitismo, definida por la International Holocaust Remembrance Alliance, por temor a que esto le impidiese criticar la política de Israel.

Corbyn reconoció en agosto que su formación tenía un “problema real” de antisemitismo en su seno y aseguró que su prioridad era “restaurar la confianza” de la comunidad judía. El Partido finalmente adoptó la definición en su conjunto con la esperanza de poder pasar página.

Pero, Anand Menon, profesor de política europea del King's College de Londres,  sostuvo que “si quieren que el Congreso sea un éxito, tendrán que abordar la cuestión del antisemitismo y no pretender que ya la han solucionado”.

 

El miércoles 26, Corbyn logró amalgamar el partido reforzando el denominador común de las búsqueda de elecciones anticipadas, surfeando para que evitar un pronunciamiento neto por un segundo referéndum. Así ha logrado cerrar el congreso anual del Partido Laborista sin pronunciarse explícitamente sobre si está a favor de un segundo referéndum sobre el Brexit: "Respeto la decisión del pueblo británico de abandonar la Unión Europea. Lo que no puedo respetar es la conducta del Gobierno conservador desde que se tomó esa decisión",  al tiempo que  reclamó a la  primera ministra, Theresa May, la  convocatoria a elecciones si su plan para el Brexit fracasa.

Finalmente, la dirección del partido obtuvo el respaldo mayoritario de los delegados a su estrategia en este asunto, que Corbyn ha evocado en parte  en una de sus intervenciones. "Queremos el mejor Brexit posible, para proteger los empleos y el nivel de vida de los ciudadanos. Por eso votaremos en el Parlamento en contra del plan de Theresa May o de lo que quede de él, tras las negociaciones con Bruselas", ha dicho. Los laboristas exigen un acuerdo que mantenga al Reino Unido dentro de la unión aduanera de la UE, que proteja los empleos, los derechos laborales y los altos niveles de regulación y homologación de calidad de mercancías que ahora existen. No solo eso: quieren un Brexit que impida el establecimiento de una nueva frontera entre la República de Irlanda y el territorio británico de Irlanda del Norte. Solo si se cumplieran todas esas condiciones, ha dicho Corbyn, en lo que ha sonado más a un acuerdo de colaboración imposible que a un apoyo real, estaría el Partido Laborista dispuesto a respaldar en las Cámaras británicas el acuerdo que May logre con Bruselas, si es que finalmente logra alguno.

En su discurso de cierre, bajó el tono y envió una señal a quienes promueven un nuevo referéndum: "Si eso falla (propuesta de acuerdo de May), todas las opciones se pondrán sobre la mesa". Esta ha sido la única concesión otorgada a quienes, como su ministro en la sombra para el Brexit, Keir Starmer, piden que se contemple la posibilidad de volver a consultar a los británicos para saber si quieren o no irse de la UE.

El líder laborista consagró gran parte de su discurso  final a intentar dejar atrás las acusaciones de antisemitismo que ha sufrido a lo largo del verano. Ha prometido a las organizaciones judías reforzar su seguridad y combatir cualquier muestra de racismo contra ellas, a la vez que acusaba a los conservadores de hipócritas por atizar este asunto mientras "trabajan en crear un ambiente hostil para todas las comunidades de inmigrantes en Reino Unido". Pero Corbyn no ha querido dejar de denunciar los abusos de Israel contra la comunidad palestina: "25 años después de los Acuerdos de Oslo, la tragedia palestina continúa. Apoyamos la solución de los dos Estados, pero anuncio que si llegamos al Gobierno reconoceremos desde el primer día al Estado Palestino"

Desde nuestras realidades latinoamericanas y más concretamente desde nuestra comarca oriental, tenemos que mirar con atención el fenómeno de renovación del laborismo que se produce luego de dos estocadas profundadas recibidas por la izquierda británica; el tacherismo y la tercera vía de Blair. Debemos procurar informarnos para entender y valorar  a Corbyn, embarcado en su empresa renovadora, como hace 70 años parte del socialismo nacional hizo nutriéndose del pensamiento y la acción política de Aneurin Bevan. No podemos dejar simplemente de comparar y cotejar el programa y las medidas que impulsa el laborismo renovador, con los platos que nos sirve nuestros progresismos, para resignificar un reformismo consecuente.

Corbyn, durante su discurso, este miércoles en Liverpool. PHIL NOBLE (REUTERS) | REUTERS