8M Enorme movilización y masiva adhesión

 

Donde el protagonismo fue de las mujeres

Esther Ampuero

  

 Vista de manifestación en 18 de Julio, 8.03.23

A esta altura no puede asombrar la contundencia del pasado 8M en todo el país. En esa jornada se dio cuenta de una multitudinaria movilización, sostenida en una inmensa adhesión popular. La diversidad atraviesa y sostiene a los feminismos en Uruguay, la causa y sus principales reivindicaciones avanzan en el terreno de la comprensión ciudadana,  fruto de una abnegada prédica y un combate consecuente. Saludemos pues los progresos, pero no dejamos de ver que las resistencias, los escollos, las muestras de rechazo, disminuyen pero todavía están presentes.

Es grato y reconfortante comprobar que lo vivido en nuestro país, es un eslabón de una cadena que se extiende y circunda el mundo, un efecto significativo del aspecto global de un movimiento que se ubica entre los grandes factores movilizadores y convocantes de las realidades de las luchas contemporáneas con contenido emancipatorio.

La denuncia y el rechazo al patriarcado, a todas las formas de sojuzgamiento, desconocimiento, invisibilización, que afectan a las mujeres y a las disidencias hacen parte de una causa, legítima, justa, que avanza y es un factor de cambios y transformación global, en la vida social, las instituciones y las mentalidades en el mundo.

                                                                                      Manifestación en París

Esperanzadoramente las expresiones de lucha ganaron las calles y los espacios públicos, con una  asombrosa cobertura nacional, que hicieron de este día un hito de gente comprometida y movilizada que, junto con el 20 de mayo, son piezas claves de causas justas y sentidas,  y a las cuales queda bien demostrado se suman las mayorías.

La amplitud en la diversidad que encierra pluralidad de los feminismos como expresión social, logra niveles importantes de convergencia y unidad de acción, que guardan estrecha relación con su potencia, que indefectiblemente conduce a ligar a la violencia patriarcal con las causalidades estructurales. Como nunca, resulta incuestionable la vocación feminista de transformar la vida en todas sus dimensiones, seña de identidad y punto de apoyo para cambiar la faz  del statu quo.

En el seno del movimiento sindical finalmente, luego de varios intentos fallidos, se aprobó y puso en marcha un paro general de mujeres, con una plataforma de entonación anticapitalista, que colocó la temática de la igualdad, en clave de clase. El patriarcado antecede al capitalismo, siendo una forma de apropiación del poder y de despliegue de los mecanismos de dominación que surge con los albores civilizatorios;  también es cierto que no fue alterado en lo sustancial, en forma sostenida en los Estados Obreros degenerados que corrientemente se identifican con el “socialismo real”. Pero hay algo que es muy claro, que no se puede soslayar: si bien el capitalismo no es el creador del patriarcado, no puede funcionar, no puede existir sin él.  Es por eso que corresponde destacar el paso adelante que representó este Paro de Mujeres y la plataforma del mismo. La postura adoptada en el movimiento sindical y de las mujeres que lo integran, desencadenó debates, polémicas y discrepancias, como es lógico en el marco de la diversidad y pluralidad que hacen a los feminismos. Pero también confirmó la importancia de las mujeres trabajadoras, de sus visiones y prácticas, en la lucha feminista, que dan lugar a una constante del pasado y el presente.