Griselda Leal Rovira
Duele decirlo pero todo indica que a nivel mundial la situación política y social no va a mejorar en este año 2023.
El ocaso del imperialismo yankee nos está pegando fuerte, es una situación de decadencia pero que aún tiene recursos que impiden un cambio y se resiste a dar paso a un mundo multipolar.
La soberbia le impone una avaricia sin límites y le nubla la razón, pretendiendo destruir a Rusia y eventualmente a China.
Por otro lado la arrogante Europa, que durante siglos ha sido faro de la cultura y ejemplo para nuestra aldeana América Latina, que basó su fortuna material en saqueos a pueblos y regiones a los que consideraba inferiores, hoy se arrodilla ante el poder de los Estados Unidos, en contra de sus propios intereses.
La situación que podemos ver con respecto al país del norte es que tiene la mayor deuda de la historia. Fortunas que se han empleado en guerras que en muchas ocasiones han terminado en derrotas, y actualmente está en marcha el conflicto en Ucrania.
Se llevan a cabo protestas multitudinarias por todo el país ante el empobrecimiento de la población.
Desprestigio interno con respecto a el envío de tropas con saldo de muertos y heridos lo que les ha llevado a valerse de ejércitos de mercenarios privados.
Desprestigio externo por cuanto en muchas regiones del planeta han sido protagonistas de invasiones y saqueos que no han podido disfrazar con falsas “ayudas”.
Durante cien años el fuerte de Estados Unidos para colaborar con el saqueo ha sido el valor del dólar, en un comienzo con respaldo del oro depositado en la Reserva Federal, banco privado con injerencia del gobierno, pero al imprimir billetes sin control y no poder sostener con el respaldo en oro, recurrieron al “petrodólar”, o sea al compromiso realizado principalmente con Arabia Saudita de que las transacciones del petróleo habrían de realizarse con esa moneda.
Pero sucede que últimamente se están rompiendo esos acuerdos y en distintos países el petróleo se está comercializando con otros valores.
El primer intento lo realizó Muamar el Gadafi, presidente de Libia, quien acumuló oro para hacer una moneda africana con que vender su petróleo. Esta aventura le costó la vida a él, su familia y su país, que pasó de ser próspero, al país empobrecido que es hoy, por causa de la invasión, asesinatos y saqueos que sufrieron de parte del ejército estadounidense.
Pero Estados Unidos aún tiene fortalezas.
Norteamérica tiene bases militares en unos setenta países a lo largo y ancho del mundo, según los datos, la cifra podría llegar a 800, aunque existe cierto secretismo al respecto.
De todos modos la presencia militar es abrumadora, lo mismo que el presupuesto, muy superior al que emplean Rusia y China.
Estados Unidos es el líder de la OTAN, Tratado del Atlántico Norte. Se trata de una alianza militar creada el 4 de abril de 1949, finalizada la segunda guerra mundial, con la intención de frenar a la Unión Soviética ante posible invasión, pero una vez disuelta la misma, la OTAN siguió en funcionamiento, con el argumento no explícito de que Rusia seguiría siendo una amenaza para Europa. La consigna es que si atacan a un país atacan a todos.
Son miembros casi todos los países europeos.
El conflicto de Ucrania comenzó ante el intento de incorporar este país al grupo, cosa que Rusia no aceptaba bajo ningún concepto porque era una amenaza para su frontera.
Europa cedió ante los requerimientos de Estados Unidos para provocar a Rusia hasta que ésta desató la guerra, pero esto trajo como consecuencia la carencia de gas, combustible y otros productos que proporcionaba Rusia. Como consecuencia hubo cierre de industrias en suelo europeo que pasaron a radicarse en Estados Unidos, desocupación en Europa y nuevos puestos de trabajo en Estados Unidos, y la compra de combustibles de parte de países europeos proveniente de su aliado norteamericano con precios más altos ha aumentado la inflación.
Europa ha recibido millones de inmigrantes provenientes de Medio Oriente y de África, en buena medida como consecuencia de los conflictos y la pobreza provocados por los poderosos, cosa que le ha traído no pocos problemas.
Aparentemente ha sido una trampa que todavía no tiene un final muy claro.
La otra ventaja que está teniendo Estados Unidos es la activación de las fábricas de armamentos, que en este momento funcionan a toda máquina, ofreciendo el producto a Ucrania que ha sido el chivo expiatorio y que además de quedar destruido y con miles de muertos y desplazados, contrae una deuda impagable por concepto de la compra de armas de todo tipo.
Otro capítulo aparte y que nos toca de cerca es el concepto de “patio trasero” con que nos han designado, meta que siguen teniendo.
Las estrategias de todo tipo para someter y explotar a América Latina y el Caribe han pasado desde invasiones, apoyo a dictaduras sangrientas, “compra” de políticos e influencias, propaganda desde los grandes medios de comunicación, “becas” para militares y profesionales, préstamos en dólares a gobiernos amigos con deudas impagables, manipulación de la justicia para inculpar y encarcelar a líderes de izquierda y progresistas entre otros.
También organismos internacionales como la ONU y la OEA han servido a sus propósitos.
La locura se ha apoderado del planeta, la irracionalidad campea y el dominio del hombre por el hombre no ha cambiado a lo largo de la historia, con el agravante de que ahora la tecnología favorece a los poderosos en detrimento de los pueblos indefensos.