David Rabinovich
“…los poderes fácticos globales, tales como el capital financiero, las corporaciones transnacionales, los conglomerados tecnológico mediáticos y el complejo industrial militar, bregan por instalarse como poder omnímodo en la cúspide mundial y, de la mano de los cambios tecnológico-digitales, propician la transición hacia un nuevo modelo de acumulación. Como requisito para la consecución de tal plan, han proclamado la obsolescencia del Estado y no dudan en suplantar sus potestades, especialmente sobre la gestión de flujos económicos, territorios y recursos.” 1
El 1° de enero Lula asumió la Presidencia de Brasil, pocos días después vimos las derechas desplegar todo su violento encono, la aversión a las posibilidades de cambios democráticos, su intolerancia y, fundamentalmente, su desprecio por las libertades y derechos que las izquierdas reivindican. Creo que estamos ante acelerados tiempos de cambios en una época donde se fragua el futuro; días que condensan años de luchas y sacrificios. Habrá llegado la hora de revisar la vigencia de viejas categorías de análisis. Asignan a Carlos Marx la afirmación: “Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos.”2
En Chile, la derecha, heredera del pensamiento de Jaime Guzmán y de los llamados ‘Chicago Boys’, ha reducido la política a la mera gestión y la receta neoliberal condujo a la encrucijada en la que se encuentra esa “exitosa” experiencia. Chile, modelo para las derechas regionales como Perú, ha entrado en crisis y los cambios que la sociedad reclama se enfrentan al doble desafío del bloqueo reaccionario y el desacuerdo en el seno de los progresismos. En su lucha por achicar el Estado ocultan que un Estado fuerte y democrático es más poder a los ciudadanos, no a los operadores políticos. El vacío se llena. Si achicamos el Estado ¿qué se agranda para ocupar ese lugar?
En Nuestra América otro gran desafío está en la construcción de una integración para el desarrollo y la liberación, pero en beneficio de las grandes mayorías. Las elites construyeron el dominio del capital sobre el trabajo y la dependencia de nuestros países ante el poder imperial de los Estados Unidos. No es nuestro inevitable destino la esclavitud, ni la dependencia de nuestros pueblos un designio divino.
En la primera puja, que Ignacio Ellacuría sintetizaba como oposición de ‘la cultura del capital’ con ‘la cultura del trabajo’3, resulta útil -a mi juicio- usar como herramienta de análisis el concepto de ‘excedente económico’.
“Para Marx, el excedente puede ser definido como la parte del producto social que, habiendo sido generada de manera directa por la clase trabajadora, excede lo que ésta necesita para reproducirse y es apropiada por la clase capitalista”.4 “…la plusvalía es la forma que adopta el producto excedente en una sociedad capitalista y su fuente se halla en la explotación del trabajador. Es decir que la misma puede definirse como el resultado del tiempo de trabajo no retribuido…” (ídem)
El excedente económico real fue definido en los años 50 por Paul Baran, -un economista ruso que había emigrado a Estados Unidos durante el ascenso del nazismo- como […] “la diferencia entre la producción real generada por la sociedad y su consumo efectivo corriente. Es por lo tanto idéntico al ahorro corriente o acumulación…”5 La idea se puede abordar de varias formas. También se puede considerar como la diferencia entre la producción o la producción ‘posible’ de bienes y servicios en relación a la necesidad de ellos para satisfacer las necesidades ‘básicas’ de la población. De todas formas el corazón del problema está en los ‘excedentes’ que se producen de forma social por el trabajo humano y se lo apropian, de manera muy concentrada, los dueños del capital.6-7
En el supuesto de una ‘revolución’ el capital se socializa y se decide democráticamente el destino de los excedentes. En un Estado ‘progresista’ se instrumenta una redistribución, vía impuestos, empresas públicas, cooperativas etc. de los bienes y servicios mejorando los niveles de equidad. Las revoluciones no parecen ser una opción real hoy por hoy. Es importante entonces, visualizar la existencia de esos excedentes, cuantificarlos y acordar, con la mayoría de la población, una forma de utilizarlos de manera ‘justa’.
Las posiciones mantenidas por diferentes delegaciones en la reciente reunión de Celac en Argentina se suma a una innumerable cantidad de publicaciones, foros, cursos, etc. que han estudiado ‘el imperialismo’, la dependencia, el subdesarrollo… Desde Lenin, pasando por Mao y Vivian Trías, los debates y aportes han sido copiosos.
El diccionario define ‘imperialismo’ como “Actitud o forma de actuación política basada en dominar otras tierras y comunidades usando el poder militar o económico.” Para la Wikipedia “El imperialismo (generalmente en forma de un imperio) —que se basa en ideas de superioridad y aplicando prácticas de dominación— es el conjunto de prácticas que implican la extensión de la autoridad y el control de un Estado o pueblo sobre otro. También puede ser una doctrina política que justifica la dominación de un pueblo o Estado sobre otros; habitualmente mediante distintos tipos de colonización (de poblamiento, de explotación económica, de presencia militar estratégica) o por la subordinación cultural (aculturación).”
Viejas ideas y conceptos que se tachan de perimidos pueden ayudarnos a comprender una realidad tan compleja como terrible que asola al mundo sumido en múltiples crisis que son una sola crisis. ¿De las crisis periódicas y cada vez más frecuentes, pasamos ya a la crisis permanente?
¿Será como dijo Mao?: “El imperialismo es un tigre de papel… Con colmillos atómicos”.
1 https://www.alai.info/la-integracion-en-perspectiva-soberana/
2 https://www.elperiodico.com/es/extra/20180505/frases-karl-marx-6795411
3 http://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/928/1/reflexiones_trabajo.pdf
4-5 http://www.scielo.org.co/pdf/ceco/v31n56/v31n56a01.pdf
7 https://pdfcoffee.com/a-huberman-leo-1936-los-bienes-terrenales-del-hombre-pdf-free.html