Cuidado de la vida y la naturaleza en la economía capitalista (2ª parte)

Hersilia Fonseca integrante del equipo de edición de Claridad ha realizado un trabajo de edición de la exposición realizada por Yaro Herrero, el pasado 6 de octubre en Montevideo, organizada por la Fundación Siembra.

El trascendente y esclarecedor  punto de vista de esta  antropóloga, ingeniera agrícola, educadora social y ecofeminista, llegara a nuestros lectores en tres entregasYayo Herrero[1]

La primera parte de la ponencia de Yayo Herrero apareció en el No.62 de Claridad y ponía el acento en la guerra contra la vida que lleva adelante el capitalismo. Esta segunda parte de la ponencia profundiza en la injusticia entre Sur y Norte y reflexiona sobre las dificultades de posibles salidas al modelo extractivista.

¿Ante esta situación qué se está pensando o cuáles son las salidas? Una es, principalmente en Europa, ampliar la base de la energía nuclear. Problemas: la energía nuclear solo genera energía eléctrica, no la que estamos comentando que se necesitaría (mover camiones, aviones). Dos, es que para esto se necesita el uranio, para desarrollar energía eléctrica, el cual es un mineral finito y no renovable. El pico de extracción del uranio está calculado para dentro de unos 20 o 25 años, al ritmo de extracción actual, o sea que si quisiéramos generar el doble de energía nuclear, el picosería en unos 10 o 15 años. En este momento es aprox. el 16 % del total de la producción de energía eléctrica, por lo tanto no es una solución estructural. Tres, uso de energías limpias y renovables, que son de las que vamos a tener que vivir todos y todas. Estas energías no tienen la tasa de retorno que tiene el petróleo y dependen de otros minerales; para fabricar aerogeneradores y placas solares hacen falta cobre, litio, platino, neodimio, disprosio, talio, vanadio, galio, es decir una multiplicidad de minerales que son finitos y algunos de ellos ya han alcanzado sus picos de extracción y otros lo alcanzarán en los próximos años.

Estos mismos minerales son los que se usarían en la promesa de la UE y de EE.UU. de sustituir el coche a combustible por el coche eléctrico, para cuya fabricación hacen falta estos minerales.

También se piensa en la Economía Digital, para la cual hacen falta ordenadores, teléfonos, cableados, fibra óptica, satélites o sea una infinidad de infraestructura que requiere una infinidad de materiales brutal.

O sea que si miramos todo lo que se quiere hacer, en comparación con las reservas (lo que hay y lo que se espera encontrar) declaradas vemos que las cuentas no salen… O sí salen, solo si el frutode esa extracción de minerales está al servicio de sectores de población que están protegidos por el poder económico, por el poder militar y por el poder político, que siguen sosteniendo estilos de vida que son absolutamente inescalables al conjunto de la población del planeta, mientras cada vez más gente va quedando fuera de esos espacios de seguridad que tienen que ver con la satisfacción de las necesidades que hablamos hoy.

Nos estamos encontrando que una buena parte de los partidos de izquierdas, apuestan y tienen un discurso por la descarbonización, las energías renovables, el coche eléctrico, la economía digital, que por supuesto hay que tenerlo pero básicamente en unos contextos que se vea cuánto hay, cuántos somos, a cuántos tocamos y cómo se reparte. Es decir, lo que es inviable es plantear transformar todo el parque de coches de motor de combustión a coche eléctrico, porque simplemente hacerlo con los coches que existen en el momento actual representaría usar el doble de la reserva de litio que existe.

Por lo tanto, los seres humanos queramos o no queramos vamos a vivir con menos energía, globalmente. Es importante tenerlo en cuenta porque si pensamos en desarrollar miradas y prácticas emancipadoras que cubran a todas las personas, tendremos que hacerlo con lo que hay y no con lo que soñamos o intuimos que podría haber. Sin contar con esto no hay forma de hacer un análisis material completo. Y que aquellos sectores de la izquierda que no miran esto, están pegándole una patada a cualquier tipo de análisis marxista. No tener esto en cuenta no permite hacer hoy un análisis que sirva para emancipar.

 Esta guerra contra la naturaleza se transforma en una guerra contra los derechos y las condiciones de vida de las personas. Cuando miramos en términos Norte Global-Sur Global es evidente que la dinámica de extractivismo de saqueo y de violencia recae de una forma brutal sobre países y territorios del Sur Global, los que han sido históricamente utilizados como colonias y en este momento siguen siendo zonas de extracción y vertedero.

Es importante mirar algunos datos ya conocidos. Si miramos en términos de huella ecológica media vemos que para vivir materialmente como vive  la media de una persona en Francia o Alemania harían falta entre 3 y 7 planetas.  O sea, escalar lo que se ha llamado modelo de desarrollo en los países enriquecidos de Europa al conjunto de la población del planeta es inviable.

Cuando se habla de cooperación al desarrollo con esos paradigmas lo que se está haciendo es engañando y cometiendo una estafa. Por lo tanto la reducción de la esfera material de las economías enriquecidas es absolutamente clave para poder conseguir que aquellos sectores de población que no tienen lo suficiente lo puedan tener. Estamos hablando ni más ni menos de una dimensión de la lucha de clases, materializada en la Tierra; que en este momento no afecta solamente al conflicto Capital-Trabajo sino que lo incluimos también en el conflicto Capital-Vida, la posibilidad de que el capital reparta los bienes para dar posibilidad de vida.

Esta desigualdad la vemos marcada también en los procesos de migración forzosa y expulsiones que se están viviendo. Saskia Sassen dice que el Capitalismo no es hoy el Capitalismo de la producción y de la explotación sino también del extractivismo, de la explotación y también de la expulsión.

Hace unos meses (junio de 2022), en un salto a la valla de Melilla el Ejército de Marruecos tiroteó a un montón de personas migrantes, que quedaron tumbados sin atención. Y al día siguiente los enterraron en fosas comunes. Esto muestra cómo el gobierno español, al igual que el de Salvini (fascista), vulneran los derechos humanos. Así es en todos los países de Europa. Pero si el cordón alrededor de las ciudades que les impide la entrada se utilizara para impedir el ingreso de energía, bienes y materiales, las ciudades europeas no durarían ni dos meses.

Los países considerados desarrollados, se caracterizan por vivir con más recursos de los que hay en su propio territorio, de tener huellas ecológicas  que superan con mucho lo que sería escalable a toda la población del planeta. Si eso es un país desarrollado, creo que nosotros, la gente de izquierda, deberíamos darle una vuelta a eso que llamamos Desarrollo.

El discurso dominante lo que hace es deshumanizar a las personas migrantes para poder legitimar y justificar éticamente porqué se las trata así. Resulta que la persona saqueada, expulsada de su territorio, es convertida en una amenaza, entonces el problema migratorio deja de ser un problema político y ético para convertirse en un problema de seguridad.

Dentro de las propias zonas enriquecidas del Norte Global, comienzan a originarse tremendas polaridades y un aumento de las desigualdades. A modo de ejemplo, en España una persona joven que habla inglés, que terminó sus estudios universitarios, que está en condiciones de tener un buen trabajo, hoy obtiene un empleo que no le sirve para combatir ni la precariedad ni la pobreza, porque las propias condiciones laborales son generadoras de pobreza, por los precios de las viviendas, de la luz, agua, etc. La misma empresa (ENDESA o IBERDOLA) que en América Latina, realiza grandes proyectos que esquilman el territorio, que expulsa población, es la misma que le corta la luz a quien no la puede pagar.

Cuando el tener un techo, calentar una comida, no es un derecho sino la consecuencia de un negocio, nos encontramos con que esas necesidades que hay que cubrir, no se cubren. Está por encima el negocio que esa sostenibilidad de la vida.

[1] Nacida en Madrid en 1965. Antropóloga, ingeniera agrícola, educadora social y una de las principales voces del eco feminismo. Actualmente es profesora de educación ambiental y desarrollo sostenible de la Cátedra UNESCO de la UNED. Su trayectoria investigadora se ha centrado en la crítica al modelo de desarrollo y producción capitalista como una amenaza para el planeta y la vida, en:  https://www.cccb.org/es/participantes/ficha/yayo-herrero/232916