Salarios, empleo y clases dominantes

 

Escribe: Jorge Notaro 

Afirmar que es necesario bajar el salario para que aumente el empleo es un prejuicio que las clases dominantes quieren vender como “científico” para aumentar sus ingresos. La experiencia del Uruguay de los últimos treinta y cinco años muestra que el empleo y el salario suben los dos cuando aumenta el nivel de actividad económica medido por el Producto Interno Bruto (PIB). Y que por el contrario, los dos bajan cuando baja el PIB.

Para que aumente el número de personas trabajando es necesario aumentar la demanda interna y compensar la caída de la demanda externa.

Lo que muestran las cifras

Durante 1999-2003 cayeron el empleo y el salario real al mismo tiempo que aumentaba el número de trabajadores despedidos  hasta niveles sin precedentes y eso a pesar de una importante emigración que reducía la oferta. En el período 2005 – 2014 se observó la acelerada reducción de la tasa de desempleo y de los empleos de mala calidad, el aumento del número de trabajadores, un saldo migratorio positivo (ingresan más personas a residir en el país que las que egresan), el aumento de los salarios reales privados y la incorporación de mayores “rigideces” como una regulación creciente, la duplicación de la tasa de sindicalización y la fijación de todos los salarios mínimos por categoría en los Consejos de Salarios.

Para explicar la reducción del número de personas trabajando y el aumento del número de personas desempleadas entre 2015 y 2019 se debe tener en cuenta que: a) se redujo el ritmo de crecimiento de la actividad económica; b) cambió la composición del PIB por una reducción de la actividades intensivas en mano de obra; c) se redujo el nivel de actividad de las pequeñas y medianas empresas (PYMES), que son las que crean más puestos de trabajo. 

Para explicar los cambios en los indicadores del nivel y la calidad del empleo es necesario tener en cuenta: a) el nivel de actividad económica, que al aumentar requiere más trabajo y al descender, lo opuesto; b) relativizado por los cambios tecnológicos ahorradores de insumos, y entre estos, de mano de obra; c) el impacto del crecimiento o la contracción del producto sobre el trabajo será distinto según las actividades  y el tipo de empresa involucrados;  d) el seguro de desempleo le da flexibilidad numérica al mercado de trabajo del que participan los asalariados privados e) la devaluación es el principal instrumento de flexibilidad del costo de mano de obra; f) la baja tasa de aumento de la población en edad de trabajar y la capacidad de los trabajadores de adaptarse a las nuevas condiciones; h) el Estado, con políticas activas y programas de empleo transitorio, puede reducir el desempleo; i) el Estado y las organizaciones sindicales pueden contribuir a reducir el trabajo no registrado.

 

Los argumentos del capital

 

En Uruguay el aumento de la tasa de desempleo en períodos de crecimiento repitió en el ámbito nacional la polémica sobre el papel de las regulaciones, las organizaciones sindicales y las políticas públicas. Fundamentos de la necesidad de flexibilizar el mercado de trabajo para lograr mayores tasas de crecimiento y de empleo se encuentran  en Forteza y Rama (2001), dos brillantes economistas nacidos en el Uruguay que sirven al Banco Mundial. Las conclusiones principales son que las reformas económicas son exitosas cuando los mercados de trabajo son flexibles,  que la rigidez hace más lento el crecimiento y la recuperación de la recesión, (2001:22); se considera que la rigidez del mercado de trabajo es el resultado de la mayor sindicalización y del empleo público (2001:30). Consideran que Uruguay tiene el mercado de trabajo más rígido de América Latina y Chile el más flexible, mientras que USA  presenta el más flexible de los países industrializados (2001:18). 

 

Estas conclusiones no sobrevivieron a la  crisis que comenzó en 2006 en los Estados Unidos. Chile creció menos que Uruguay  durante 2005-2009, este último año cayó el PBI un 2% y aumentó el desempleo, mientras que en Uruguay el PIB creció y aumentó el número de personas trabajando.  Los Estados Unidos presentaron los impactos más profundos de la crisis sobre el mercado de trabajo, requirió una creciente participación gubernamental y en 2015 el PIB empezó a crecer a tasa baja y la tasa de desempleo descendió lentamente.

 

Con la reducción del número de personas trabajando desde el máximo en 2014 hasta el 2019, el economista Munyo de la Universidad de Montevideo retomó la ofensiva ideológica contra los derechos de los trabajadores. Destacó como causas de la reducción del número de personas ocupadas al aumento del salario real, la automatización, la percepción de los empresarios sobre la rigidez de la regulación laboral y los altos costos laborales. No tuvo en cuenta que las mismas características estuvieron presentes desde 2004 hasta 2014, como se ha visto y no impidieron el crecimiento simultáneo del número de personas trabajando y el salario real.  

 

Comentarios finales

 

Para mejorar el nivel de empleo no se precisa recortar los derechos de los trabajadores y se debería promover la demanda interna en actividades y empresas que generan más empleos. Por ejemplo; i)  colocando mil millones de dólares en deuda pública para financiar un plan de vivienda popular; ii) otros mil millones para que el Instituto Nacional de Colonización aumente la compra de tierras para entregar a colonos y aspirantes; iii) cambios en la gestión del BROU para que implemente créditos a menores tasas de interés y mayores plazos para las actividades y las empresas que generan más puestos de trabajo; iv) cambios en la gestión de la Ley de Promoción de Inversiones priorizando las actividades y las PYMES; v. por último, y lo más importante en la situación de recesión, es crear un Fondo con el objetivo de generar empleos transitorios y proveer de recursos a familias de bajos ingresos, ejecutando obras de interés

 

El Fondo recibiría proyectos presentados por organizaciones barriales por montos en torno a los diez mil dólares, seleccionaría y asignaría recursos. Con una remuneración cercana al salario mínimo nacional (U$S 370  por mes), 4.440 dólares por año por puesto de trabajo, con U$S 66.6 millones en un año se crean 15.000 empleos transitorios y se reduce 1% la tasa de desempleo. 

 

El financiamiento de las políticas de empleo en el Uruguay de hoy es un problema de prioridades políticas. El Fondo es un instrumento para que la sociedad encare un problema que no pudieron resolver el mercado ni el Estado, así como una forma de apoyar a los que quieren hacer algo para mejorar su situación.

 

El desafío para las políticas públicas es encontrar los cauces para que las energías se canalicen constructivamente y no impulsen la espiral de la violencia, confiando en la gente que desde hace décadas gestiona proyectos y lleva adelante con generosidad el apoyo a escuelas, liceos, clubes, comisiones vecinales o cooperativas.