Lo que dejamos después de 15 años de gobierno: una herencia más que virtuosa

Por: Daniel Olesker

Quince años de un modelo de crecimiento con distribución han dejado un país que al mismo tiempo que es mucho más próspero es igualmente más sustentable y con mayores niveles de igualdad.

Pero, realmente ¿es más próspero el país?

El cuadro 1 nos muestra que el PBI del Uruguay era un orden de 4 mil dólares por persona cuando el Frente Amplio asumió y es hoy de 17 mil dólares por habitante, lo cual lo ubica en los primeros lugares de América Latina.

¿Es más sustentable este crecimiento?

Si, porque lo hizo sobre la base un crecimiento equilibrado entre el mercado interno y sus exportaciones, entre los diferentes territorios y al mismo tiempo con un nivel de inversión que en los momentos de mayor desarrollo (2013 y 2014) superó el 20% del PBI.

Si, porque resolvió un problema de endeudamiento que superaba el 100% del PBI y con escasas reservas internacionales y transformó y perfiló dicha deuda como lo muestran los cuadros 2, 3 y 4.

¿Ha sido más equitativo este crecimiento?

Si, por varias razones:

Primero, porque ha ido acompañado de un aumento permanente del salario real como lo muestra el cuadro 3.

Segundo, porque como muestra el mismo cuadro 3 el SMN ha aumentado de manera relevante muy por encima de la media salarial y ello ha hecho que la mayoría de la categorías salariales más bajas hayan aumentado más que la media y por ende la desigualdad dentro de la propia clase trabajadora ha disminuido.

Tercero , y siguiendo con el cuadro 3, porque los niveles de empleo han crecido considerablemente y, a diferencia del crecimiento de los 90, la tasa de desempleo ha bajado de manera relevante.

Cuarto, y aun en el cuadro 3 porque la calidad del empleo ha mejorado llevando la población informal de 40 a 23%.

Pero además, el cuadro 4 nos muestra el gasto social ejemplificando en tres áreas relevantes, como lo son salud, educación y vivienda. Y nos muestra que estos gastos crecieron de manera relevante y generaron por ende una transferencia de riqueza hacia las mayorías por el acceso y la calidad de dichos servicios., En términos globales del gasto social se pasó de 19 a 26% del PBI.

Y todo ello se financió con una propuesta tributaria que redujo las desigualdades de ingreso. Por un lado por la reducción del IVA (contando el COFIS de 26,3 a 22 y la tasa mínima de 17 a 10) y con la sustitución del IERP por el IRPF cuyas mejoras son sistematizadas en la tabla siguiente-.

Ello hace que la distribución del ingreso que en Uruguay empeoraba después de pagar impuesto ahora mejora como sucede en todos los modelos de crecimiento con distribución simultánea.

Todo esto se sistematiza en el cuadro 5 que nos muestra las mejoras de pobreza, de indigencia, y de diferentes indicadores de desigualdad.

En definitiva, 15 años de un modelo de crecimiento con distribución.

Una síntesis nos muestra que sus ejes fueron:

- Reforma laboral con consejos de salarios, libertad sindical, etc.

- Reforma sanitaria con la creación universal del FONASA

- Reforma tributaria

- Presupuestos asociados a aumentos del gasto social

- Políticas de subsidio a la vivienda y prioridad en la inversión a la modalidad cooperativa

- Cambios en el sistema de asignaciones familiares con carácter universal

- Políticas focalizadas de inclusión de las poblaciones de menores recursos en materia monetaria,              laboral y educativa   

A esto hay que sumarle las acciones afirmativas en materia de derechos, de trabajo, de educación, entre toras para las poblaciones con mayores niveles de discriminación.

Estos son los logros que hemos tenido. Este el punto de partida del próximo gobierno.

¿Está en juego todo esto?

Tenemos avances que nos permiten afirmarlo. Desde el ahorro de 900 millones de dólares en el presupuesto que no se conoce su composición, las visiones preanunciadas sobre los cambios en los consejos de salarios, los cambios en las empresas públicas, entre otros.  Y también la formación académica y las trayectorias políticas y gremiales de muchos de los integrantes del gobierno.

Sin embargo queremos discutir con los elementos concretos que se desarrollen.

Esperamos tener pronto el detalle de la ley de urgencia, las pautas salariales para la ronda de consejos de salarios que se inician masivamente en junio y los lineamientos de la próxima ley de presupuesto.

Allí se sabrá la verdad. Es necesario estar alerta para defender muestras conquistas económicas, sociales y de derechos.