Los equipos económicos de la dictadura y su desempeño en una mirada objetiva que saca a luz su razón de ser

 

Escribe: Jorge Notaro

En consonancia con otro artículo que publicamos en esta misma edición, referido al  respaldo efectivo y presencial de algunos civiles en complicidad con el golpe militar, este repaso, somero y objetivo, que solicitamos a su autor, agrega otro documento probatorio en cuanto a la supuesta capacidad militar para hacerse cargo del destino de nuestro país cuyo análisis  dejamos a consideración de nuestros lectores.

Ante la renuncia de la mayor parte de los integrantes del equipo económico de Bordaberry (Forteza en el MEF en 1972, Zerbino y Bensión en OPP el día de la disolución del parlamento), la dictadura designó en dichos puestos a personas de su confianza. El Cr. M. Cohen que había sustituido a Forteza en el MEF, el 13 de julio de 1973 fue designado director de OPP. Entonces, el nuevo ministro de Economía fue el Cr. M. Pazos, que se mantuvo en el cargo hasta ser reemplazado el 12 de julio de 1974 por el Ing. Vegh Villegas.

La dictadura se propuso entre sus primeras acciones implementar el Plan Nacional de Desarrollo 1973 – 1977 que había sido elaborado, durante los primeros meses del gobierno de Bordaberry, por un equipo económico de “Unidad y Reforma”, sub lema del Partido Colorado que dirigía el Dr. Jorge Batlle y promovía una mayor liberalización de la actividad económica.

La dictadura realizó el seguimiento en la implementación de este Plan, mediante  reuniones autodenominadas como “cónclaves”, en la que participaban los oficiales de mayor rango de las Fuerzas Armadas y los civiles con capacidad de decisión, dentro de la nueva estructura de gobierno, como lo eran, por ejemplo, los interventores de las empresas públicas o los integrantes del equipo económico.

En ese contexto de lineamientos estratégicos, Vegh Villegas implementó la liberalización del mercado cambiario y de capitales entre 1974 y 1976, autorizando todo tipo de operaciones, incluyendo las compras del público, y autorizando a las instituciones financieras a recibir depósitos a plazo en moneda extranjera, también  se liberó la demanda de moneda extranjera para importaciones, se eliminaron los topes a la posición en moneda extranjera del sistema bancario y se autorizó el funcionamiento de “casas de cambio” que hasta ese momento no estaba permitido.

Los militares se reservaron dos cargos: la presidencia del BROU que fue ejercida por el general Abdón Raimúndez, desde 1976 hasta 1978 y luego por el brigadier José Cardozo. En la OPP, el primer director de la dictadura fue el Cr. M. Cohen, al que  sustituyó el Ing. J.J. Anichini hasta 1976, y luego se sucedieron el brigadier J. Cardozo hasta 1981 y el general P. Aranco hasta febrero de 1985.

Luego de un breve período de C. Ricchi, la presidencia del BCU fue ejercida por J. Gil Díaz desde 1974 hasta 1982. Vegh Villegas renunció en 1976 y fue sustituido por el Cr. Valentín Arismendi, un ministro con trayectoria como contador y pocos conocimientos de economía. La situación permitió que Gil Díaz tuviera mayor protagonismo y con las recomendaciones de economistas de la Universidad de Chicago puso en práctica el experimento conocido como “la tablita” que consistía en que el BCU anunciaba la cotización del dólar de cada día de los próximos meses y se comprometía a vender dólares a esa cotización. Esa cotización se fue alejando del nivel del tipo de cambio de paridad, la economía entró en recesión, los créditos bancarios eran incobrables, los bancos refinanciaban las deudas y en octubre de 1982 el BCU comienza una tarea de salvataje aceptando hacerse cargo de la cartera incobrable de la banca privada.

Gil Díaz renunció en julio de 1982 y fue sucedido por J.M. Puppo, economista con larga trayectoria en el BID y la CEPAL, donde ejercía la dirección de la oficina en Buenos Aires de este organismo. El Cr. E. Iglesias lo recomendó a la dictadura, Puppo asumió el cargo, en octubre y le tocó romper la tablita y en febrero de 1984 renunció. Como se llegó a comentar en los medios y en los mentideros políticos: vino, devaluó y se fué. Lo sustituyó J. Protasi hasta el retorno a la democracia en 1985, que así fue premiado por su colaboración con el interventor de la Facultad de CEA, delatando a los docentes que adherían a la izquierda.

Arismendi renunció y fue sustituido por el Cr. W. Luziardo, el 15 de diciembre de 1982, pero la profunda crisis de la economía del país llevó a convocar nuevamente a en noviembre de 1983 a Vegh Villegas, que ejerció el cargo hasta el retorno a la democracia.